Cada rincón del casco antiguo tiene su identidad particular, aunque siempre se encontrará con calles empedradas, generalmente empinadas, y una limpieza extrema, responsabilidad casi exclusiva de cada vecino, plantas y flores adornando los rincones y una blancura de las fachadas que llenan de luz nuestras calles.Y es que el mayor encanto de Frigiliana es precisamente su casco antiguo.

Calle Real es la arteria principal del casco histórico, única transitable por vehículos, de la que parten todas las calles, callejuelas y callejones que nos llevan al "Barribarto". En su recorrido encontraremos el Ayuntamiento y La Plaza de la Iglesia, y también calle "El Zacatín", una de las más vistosas y emblemáticas. Solía darse el nombre de Zacatín a aquellas plazas o calles donde se vendía ropa, de hecho no es Frigiliana el único pueblo que tiene un "zacatín", así que no sería de extrañar que fuera esta calle el lugar destinado a la venta de ropa en tiempos pasados.

Otra calle con una historia detrás es la dedicada a Hernando El Darra. Se habían hecho fuertes en Frigiliana los moriscos rebeldes, aunque la vista de las tropas imperiales con sus arcabuces y corazas sembró el pánico. El Darra ordenó a sus tropas pertrecharse en la zona más alta de la ciudad y allí se aprovisionaron de rocas, ruedas de molino y todo aquello que se pudiera arrojar, reforzando las defensas. En un primer momento el ataque fue rechazado pero según avanzaba la batalla parecía que la suerte morisca ya estaba echada. El Darra se escabulló y su cabeza alcanzó un alto precio, pero nunca fue traicionado y logró escapar desde Maro hacia África. Posteriormente Felipe II le perdonó y le restituyó sus posesiones, incluso le recibió en la corte, fue entonces cuando volvió a su Fixinia.

En el Barribarto, otro de los puntos más pintorescos es el Callejón del Peñón, que nos llevará directamente a esta peña, a cuyo pie disfrutaremos de unas increíbles vistas de todo el pueblo, así como la vecina costa de Nerja.


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